Ellas lo lograron — Programa Amina
Historias reales

Ellas lo lograron

Las historias que vas a ver a continuación son de mujeres que tenían algo en común: todas estaban cansadas de sentir que la comida las controlaba a ellas.

Muchas dieron el paso de ponerse manos a la obra en Amina bajo el pretexto de "es mi último intento". Si no lo consigo ahora, me rindo.

Y este fue el resultado.

Vas a encontrar entrevistas en video (algunas con el rostro tapado, por preferencia de ellas) y capturas de mensajes que representan lo que ocurre en el día a día.

Las entrevistas

Seis conversaciones con alumnas que empezaron justo donde estás tú ahora.

Victoria — «Antes no podía comprar patatas fritas. Ahora se me olvidan en la despensa.»Llevaba 5 años en terapia pero no conseguía eliminar los atracones. Cuando empezó Amina estaba agotada, con miedo a volver a fallar. Ahora no tiene atracones y la comida ha dejado de perseguirla.
Susana — «Mi psiquiatra me dijo que necesitaba esto.»Había probado medicamentos para cortar las ganas de comer, pero en cuanto bajaba la dosis, los atracones volvían. Necesitaba solucionarlo desde la raíz, no con tiritas. Ahora los atracones son pasado pisado, y ya no tiene miedo a que sus hijas hereden una mala relación con la comida.
Sandra — «Ya había fallado muchas veces. No quería volver a fallar.»Toda la vida a dieta, con miedo a perder el trabajo si engordaba. Cada dieta terminaba en ansiedad y efecto rebote. Necesitaba cortar el bucle, por ella y por su hija.
Carmen — «Comía galletas, peras y zanahorias sin control.»«Ahora me como una galleta, un bombón, y me quedo tan tranquila. Yo, que era el monstruo de las galletas. Yo, que era un caso perdido.» Así se siente darte cuenta de que no eres un caso perdido, de que puedes volver a estar bien.
María Jesús — «Gracias a quitarme los atracones, he mejorado mi relación con mi marido y mi familia.»Entró desesperada, después de un montón de dietas y de años atrapada en un bucle que parecía no tener salida. En poco tiempo se liberó de los atracones, y con eso mejoró la relación consigo misma y también con su marido y sus hijos. Ah, y las gominolas se quedan olvidadas en su escritorio.
Reina — «Tengo 62 años. Pensaba que ya no tenía solución.»Empezaba el día bien, pero por la noche acababa en el sofá comiendo de todo y sin control. Así había estado los últimos 40 años de su vida. Pero eso no fue un impedimento: ahora come tranquila y la comida ya no manda en su vida.

Lo que escriben por el camino

Mensajes tal cual llegaron.

Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina Mensaje de una alumna del Programa Amina

Y tú, ¿por dónde empiezas?

Todas estas mujeres empezaron por entender qué les estaba pasando con la comida. Tú puedes empezar por lo mismo.

Escribe tu correo y recibes el test al instante.